jueves, 31 de enero de 2013

The Mothers of Invention - We're Only in it for the Money (1968)

“We're Only in It for the Money” es el tercer álbum de estudio de The Mothers of Invention lanzado el 4 de marzo de 1968, por Verve Records. Al igual que con los dos anteriores discos de la banda, “We're Only in It for the Money” es un álbum conceptual, y satiriza la política de izquierda y de derecha, en particular la subcultura hippie, así como el famosísimo álbum de The Beatles, “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”. Fue concebido como parte de un proyecto sin potencial comercial, que produjo otros tres álbumes: “Lumpy Gravy”, “Cruising with Ruben & the Jets” y “Uncle Meat”. “We're Only in It for the Money” abarca rock, música orquestal y experimental, con sus segmentos de orquesta que se derivan de las sesiones de grabación para “Lumpy Gravy”, que fue emitida previamente como un disco instrumental en solitario por Capitol Records y fue reeditado posteriormente por Zappa y liberado por Verve. La reedición de “Lumpy Gravy” se produjo al mismo tiempo que “We're Only in It for the Money”, y es la primera parte de una continuidad conceptual, que continuó con la reedición de Lumpy Gravy y concluyó con el último álbum de Zappa, “Civilization Phaze III” de 1994. El genio inquieto y sardónico de Frank Zappa diatribando con ironía contra el movimiento hippie y la ebullición y efervescencia de su contexto cultural, ejemplificada en el flower-power (primordialmente contra el falso hippiesmo).Su sátira se configura en un divertido trabajo pop-rock experimental con retazos doo wop, pasajes de avant-garde, pop de buena construcción melódica, elementos jazzisticos e incluso ritmos de vals.También en su temática ofrece momentos para el optimismo libertario y el énfasis en su autodefinición como personalidad independiente, nihilista y contestataria. Algunas sonoridades en piezas de presuntuoso vanguardismo, como "Nasal Retentive Calliope Music" o la inaguantable "The Chrome Plated Megaphone Of Destiny", no pueden oscurecer el resultado conjunto de un magistral disco, original, ecléctico, hilarante y sorprendente, de vocalidad retorcida y bufona que contiene joyas (todas ellas de corta duración) como "Who Needs The Peace Corps", "Concentration Moon", "What's The Uglies Part of Your Body?", "Absolutely Free", "Idiot Bastard Son", "Flower Punk", "Mother People", "Let's Make The Water Turn Black", "Lonely Little Girl" o "Take Your Clothes Off When You're Dance".


¿Cuál sería el objetivo de Frank Zappa y The Mothers of Invention cuando grabaron We’re Only In It For The Money en 1968? ¿Trataban de responder mordazmente a The Beatles, quienes acababan de publicar el que para muchos es su obra maestra: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band? ¿Era éste el golpe satírico definitivo que el grupo había estado buscando ya desde sus dos obras anteriores: Freak Out! (1966) y Absolutely Free (1967)? Después de todo, tanto sus dos predecesores, como We’re Only In It… tenían evidentemente algo en común: el desdén expresado mediante un humor punzante y sardónico dirigido al establishment sociopolítico y a la floreciente generación hippie. Las respuestas pueden variar, los hechos están ahí para ser interpretados. Lo que es una certeza es que muchos consideran este álbum como el mejor de los más de 60 que, entre Zappa y The Mothers of Invention, llegaron a publicar.


            
Inmediatamente después de entender bien la impronta del título del álbum, “Sólo estamos aquí por el dinero”, lo primero que habría que revisar para tratar de responder las preguntas iniciales, es la portada del mismo. En ella aparecen los integrantes de la banda travestidos y reunidos alrededor de un bombo sobre el cual se puede leer el título del álbum. Frente a ellos, un conjunto de frutas y vegetales (sandías, zanahórias, fresas, tomates) en un rectángulo enmarcado por lechugas, conforman la palabra “Mothers”. Detrás de ellos hay un collage de iconos y celebridades que van desde Jimi Hendrix hasta Los Tres Mosqueteros, pasando por la Estatua de la Libertad. Un cielo oscuro y relampagueante sustituye el celeste de Sgt. Pepper’s… Pero el guiño intertextual no acaba ahí: a diferencia de la contraportada del álbum del cuarteto de Liverpool, donde Paul McCartney es el único de los 4 integrantes que da la espalda a la cámara, la de We’re Only In It… muestra una foto del grupo en un fondo rojo, nuevamente con todos los integrantes travestidos y dando la espalda a la cámara, excepto uno de ellos cuya función es mostrar una hoja arrugada de papel estraza.
Resulta muy forzado hacer una comparación canción por canción entre Sgt. Pepper’s… yWe’re Only In It… No obstante, es relativamente sencillo encontrar huellas paródicas en canciones como “What’s the Ugliest Part of Your Body?" en la que se puede percibir con claridad un eco del timbre suave y melodioso de John Lennon. Asimismo, el cuarto track del álbum titulado “Mom & Dad", deja ver una intención tanto musical como vocal similar a la de The Doors, otro infalible ícono del hippismo.
Más allá de una respuesta directa a The Beatles, “We’re Only In It For The Money” es más una crítica a todo el contexto del movimiento Flower Power (constantemente aludido en el álbum como Flower Punk), del cual Sgt. Pepper’s… fue, por supuesto, uno de los símbolos más representativos.
En la musicalización de “We’re Only In It For The Money” algunos instrumentos y la mayoría de los sonidos vocales fueron manipulados de tal forma que producen texturas raras y caricaturescas. Casi todas las piezas son breves y se entrelazan mediante fragmentos musicales editados y conversaciones que irrumpen consistentemente en la continuidad. Lo anterior no impide que la composición musical sea sólida y elaborada. En fin, la lista de momentos brillantes es larga. El disco, tal como sucede con la mayoría de los discos de Zappa, no se abarca en su complejidad sino hasta después de escucharlo algunas veces de principio a fin.


Hay una especie de poder mágico que sale de la música de Zappa y que es difícil de explicar. Personalmente, no me canso de escuchar las melodías entrecortadas –algunas aparentemente disarmónicas–, los diálogos bizarros, los monólogos improvisados… en fin todo ese abanico de opciones cargadas de un humor corrosivo, que terminan pareciéndome absurdamente perfectas a pesar de haberlas escuchado decenas de veces. Para entender a Frank Zappa hay que prestarse a la experiencia de escucharlo sin prisa. Como algunas otras obras clásicas, las de Zappa requieren cierto grado de compromiso, y otro tanto de concentración. Luego ya todo se convierte en goce.

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